Isabella Ameyalli

Desde el deseo profundo de compartir... ¡Vivir, callar o gritar! Sobre la mar, en los ríos, en la lluvia…
En un caudal de multitud ausente.
En la cuenta de nuestro verdadero tiempo, en círculos de movimiento, en espiral...
En líneas de lo que pudo ser…
Quedarme contigo y sin ti, colibrí en vuelo...

martes, 30 de abril de 2013

MUJER DE LA ESCALERA

Aguardan muros voces del silencio
acallan resonancias de intuición,
impulsos que trasladan los infiernos
de las ofuscaciones
de las censuras
de los desamores.

Apuesta por las escaleras,
por instantes que entretejen realidades,
por desiertos extenuantes
por  inviernos feroces
o primaveras sometidas.
Apuesta por las tempestades
por la intensión de la palabra
por debilidades secretas
por impulsos de energía
o promesas quebrantadas.


Fundida en las impredecibles madrugadas,
formas de mujer que entrelaza realidades.

 
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

UN VACÍO

Un vacío enlatado
permanece en la despensa,
alimentando a los espectros
de los días transcurridos, tan perdidos.

Un vacío congelado
aguarda los trastornos,
de voluntades pecadoras,
de lo que ha sido a marchas forzadas
callado y desmenuzado.

Un vacío atiborrado
de memorias prisioneras
no haya recovecos,
ni en mendigos de la fe
de los profanos acertados.

Un vacio insaciable,
voraz de más vacios insaciables,
es oscuridad en la intemperie
aún para los más armados
adentrados en la selva.

Un vacio carcome huesos,
sacude regocijos empañados,
escupe amores y delicias,
devasta los motivos espontáneos,
de lo que ha sido trastocado
silenciado y pulverizado.
 
Al intemperie, año 2010
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

ÁRBOLES BLANCOS

Afronto a tu mirada en el frío que congela
en la brisa de tu voz que me devasta.


Ya no insisto en romper los muros,
en deshelar tus manos,
en quebrantar en gotas de cristal las flores

porque a lo lejos me consuelan
un montón de árboles blancos.

Árboles que arrojan pétalos al cielo,
que son espejos,
que son recuerdos,
que son tus besos,

que son ilusiones frescas,
de una juventud impaciente
y desquiciada.

Árboles de flores con alas
que me liberan de tu mirada negra,
enigmática;

ahora hueca,
delirante,
desalmada.

Y sangro a mordidas los vuelos de las garzas
que desmoronan y abandonan ensañadas

atrás se queda tu cautivante mirada
tus ojos negros
que no me dicen nada.

En el viaje de algunos sueños. Año 2009
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

AUSENTE, COMO LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

¿Seré yo?
o el silencio que persigue los pasos,
la distancia que azota las puertas,
que mueve en las noches mi cama,
que vibra en un trueno
una tormenta atrás cuando partió
aquella voz en el tiempo.

¿Será solo mi imaginación?
o las vidas que pasan sin latir
sin retumbar al éxtasis de una canción
que te recuerda algún amante,
alguna primavera
o algún día que sin sol por la bahía
suspiraras por mí.

¿Será mi oscuridad?
negación, ansiedad
la falta de acertar,
con una voz que grita autonomía
y si la hubiera conocido
salpicada en rojo
habría de irse en ella
hoy la vida, hoy…

Mientras duerme
el pueblo duerme, ajeno
siempre duerme.

¿Serán los desaparecidos?
los que mi cama mueven,
las voces que susurran libertad
a la vuelta de un sueño
democracia verdadera,
igualdad
bajo la luz
prensa y dignidad humana.

¿Será esa voz?
De vuelo sin alas
de fe sin esperanzas
de puentes sin destino…

Es que siento hoy
que se cae conmigo en pedazos el país
y solo pienso sin pensar en ti,
mi desaparecido…

Tan ausente como la libertad de expresión.


 
De ausencia entre la multitud; Diciembre 2010
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

jueves, 25 de abril de 2013

CON OLOR A TI

A la brisa ante el diluvio
al amanecer,
serpientes rojas y turquesas
que fecundan a la tierra
entregan tu piel de arena
con esencia a playa

y con olor a ti…


Al viento ante la tormenta
al anochecer,
lluvia que penetra la mar
se mezclan lo dulce con la sal
me entregan tu sudor
con fe a re-evolución

y con olor a ti…

 
A la eternidad sagrada
al inmortalizar,
la voz que guía sin ser escuchada
se mueve en espiral
el futuro nos alcanza
con mirada en la memoria

y con olor a ti…

 
Rebelión.





                                                                  Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

miércoles, 24 de abril de 2013

DESNUDA EN EL JARDÍN

Él, transpira en ocre y savia,
acaricia insaciable la madera,
de un tronco en curvas pronunciadas
y silueta de mujer.

 
En verdecer se opaca la montaña,
por amantes en preámbulo,
que en el patio del salón
respiran jadeantes
y transforman…

 

Ella, flor de Malinalli,
en complicidad cautiva, sin prejuicios, bella
va surgiendo del lodo
y desnuda en el jardín.

  

Paso Cenital, Malinalco 2011
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl
 

martes, 23 de abril de 2013

EN LOS LAGOS

Resplandecientes como estrellas,
salpican luz palpitante
los hijos del sol

y en algún instante
me percaté del atraso y quise fingir que el tiempo esperaría…

Pero el tiempo no esperó
estuvo ausente como tú,
estuvo tan frío
tan distante
tan ajeno
como tú.

Y justo cuando las estrellas brillaban más
justo cuando salpicaban mis ideas
aterrizó un ave negra
y quise parecerme a ella.

Transmutar en los lagos, justo ahí
en el claro de la brisa, en la tibia neblina.

Y en algún instante
volverme negra y ermitaña.

Pero el tiempo no esperó
tan desatinado
que justo cuando las chispas me alcanzaban
me dijiste ya es tarde,
debemos volver
y ya no dejaste transformarme
enigmática y de plumas brillantes…

Y vuelve hacia atrás en sueños
y vuelve al lago

oscura, deslumbrante, libre… un ave.

 
Trece miquiztli
Año once conejo
 
 
Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl

DEL CORTEJO AL OLVIDO

Luz de estrellas, madrugadas,
adversa brisa y luego viento,
suave chubasco, luego fuerza,
espuma, playa… y las palmeras.

 
                         Eres confuso; mesura y sobriedad
                                     eres libre,
                                     eres viento y tus palabras se me van…

 
¿Serán los amantes incansables, siempre cómplices ardientes?

 
Porque quizás llegue…

Pero quizás no existe.
 


Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl



 

TORRENCIAL

Fuiste un espejismo.

Vapor que emerge al sol
después de la llovizna.

Un aliento en la espera
de lo inexistente.

Una farsa dicha a mí misma,
 en cubierta franca.

Fuiste poesía.

Mentiras con aroma a flores
y entre sus colores, la penumbra terminal.


Un abrazo en la desolación
de la perplejidad.

Un motivo a la resistencia
en los inicios, otra vez.

Fuiste sombras.


Llamados, hoy silencio,
humedad y frustración.

Una promesa destrozada
en los destinos cimentados.

Desahogo de lujuria
entre ardor y paredes,
 lágrimas de risa y soledad.

Fuiste éxtasis,
en la aventura que se intensifica.

Fuiste bohemia.

Un torrencial fuerte, pero de paso.




Fotografía de Esmeralda Itzpapalotl
 

 

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