Bienvenida sea la energía de Tepeyolohtli, el latido profundo de la montaña, el corazón palpitante de los montes que resuena desde el vientre de la madre tierra. Su esencia, antigua como el tiempo, guarda los misterios del universo y nos susurra desde las sombras de las cuevas y el susurro del viento entre las rocas. Es la voz de la profundidad, el llamado al recogimiento, la invitación a mirar hacia adentro para descubrir en la penumbra de nuestro ser la luz que nos guía.
Desde el vientre de la Madre Tierra, Tepeyolohtli nos otorga la resistencia, el coraje de quienes han escuchado su eco en lo más recóndito del alma. Es la fuerza que nos sostiene en la tormenta, la sabiduría que nos enseña el momento preciso para avanzar, para florecer y para transformar.
Matlactli Uan Yei, el sagrado número 13, se eleva en el firmamento de nuestro camino, marcando la culminación de un ciclo y el alba de un nuevo despertar. Es la última espiral antes del renacimiento, la plenitud de los frutos antes de la semilla. Su vibración nos envuelve en la danza de los astros, nos conduce a la expansión del espíritu, a la trascendencia de lo que fuimos o la gestación de lo que seremos.
Y Calli, la Casa, nos
acoge en su abrazo de piedra y memoria. No es solo techo ni refugio, sino el
altar de nuestros ancestros, el crisol donde arde el fuego del conocimiento, el
templo donde el linaje se perpetúa en la palabra y la enseñanza. En sus muros
se graban las historias de quienes fuimos, en su umbral se anuncia el porvenir.
Es la raíz que nos ancla, pero también la puerta que nos conduce a lo eterno.
Así llega el Año 13 Casa,
con su mensaje de transformación y arraigo. Nos invita a fortalecer nuestros
cimientos, a sostenernos en la certeza de lo que somos para que desde ahí,
alzar el vuelo. Es tiempo de silencio y de escucha, de mirar a la tierra y al
cielo, de alinear el latido con el pulso del cosmos.
Este es el umbral de los grandes
cambios, la hora de sembrar conciencia y recoger sabiduría.
Que en este ciclo aprendamos a
fluir con el ritmo de la existencia, a ser montaña y río, a escuchar la voz de
la piedra y el susurro del viento.
Que renazcamos más fuertes, más
sabios, más vivos.
Bienvenido el tiempo de Florecer....
Año nuevo Mexihca Tenochca (12 de Marzo del 2025)
Texto Isabella
Ameyalli
Referencias:
Agenda 13 Calli
Xihuitl Cuauhtemoctzin autor Isabelle Cauzard